Tratamiento
Cirugía reproductiva
Corrección quirúrgica de las alteraciones que afectan la fertilidad de la mujer mediante técnicas mínimamente invasivas.

Reversión de la salpingoclasia (reanastomosis tubaria)
Esta cirugía se realiza principalmente en mujeres que se practicaron la salpingoclasia en el último parto o cesárea y que, por diferentes motivos, desean embarazarse de nuevo.
Es importante determinar si eres candidata ideal para una reversión, ya que hay que valorar puntos relevantes para lograr un mayor éxito en la reparación.
Histeroscopia diagnóstica y operatoria
Es un procedimiento ambulatorio que permite evaluar la cavidad uterina mediante visualización directa con un lente que se introduce a través del cuello uterino. Se realiza bajo sedación y permite detectar alteraciones que impiden la implantación de los embriones, como pólipos endometriales, miomas intrauterinos o adherencias uterinas.
También sirve para evaluar casos de sangrado uterino anormal, fallas previas de implantación o como estudio previo a una fertilización in vitro.
Laparoscopia operatoria
Es una de las principales cirugías para corregir problemas de infertilidad. Con una incisión mínima, de 1 cm o menos, la mayoría de estos procedimientos son ambulatorios.
Sus principales indicaciones son:
- Endometriosis, una de las principales causas de dolor e infertilidad.
- Miomas o fibromas grandes o que distorsionan la cavidad uterina.
- Quistes o tumores ováricos, sobre todo endometriomas y teratomas.
- Embarazo ectópico, cuando el embrión se implanta fuera del útero.
- Alteraciones de las trompas uterinas, como adherencias o hidrosálpinx.
- Otros problemas pélvicos que afectan la fertilidad.
En muchos casos la laparoscopia se combina con histeroscopia, ya que cuando hay problemas de infertilidad mixtos éstos se resuelven en el mismo tiempo quirúrgico, evitando segundas cirugías y exposición adicional en quirófano.
Miomectomía
Los miomas uterinos son tumores benignos que crecen en diferentes zonas del útero y pueden provocar alteraciones del sangrado menstrual, dolor pélvico, incomodidad y dificultad para lograr un embarazo. Es necesaria una evaluación completa para determinar la mejor forma de realizar la miomectomía y proteger el futuro reproductivo de la paciente.
